La sociedad Barnett Samuel & Sons Ltd. de Londres, fue la primera en fabricar un gramófono de maleta, en 1914. Se trataba del Decca «Dulcephone» y su característica innovadora residía en su peculiar bocina amplificadora. La propia tapa albergaba un reflector semiesférico de metal, que los ingleses denominaban «bowl-in-lid», algo así como «tapa de tazón», sobre el que se reflejaba directamente la señal que salía del brazo reproductor. Los gramófonos Decca de maleta también se denominaban «de trinchera», porque durante la primera Guerra Mundial, las tropas inglesas se llevaban este modelo al frente. Diseños de maletas posteriores y de otras marcas incorporarían con éxito la bocina a la mitad inferior del aparato, compartiendo el espacio con la maquinaria.
La casa Decca mantuvo su línea de gramófonos de maleta durante muchos años, incluyendo componentes suizos y lanzando los últimos modelos ya en la década de 1950. Este modelo «Junior» fue uno de los más populares, y data de 1928. Posteriormente la marca continuó en el mercado discográfico y en el de los reproductores de Hi-Fi.




El camino de inventores y científicos en busca de un sistema que fuese capaz de imitar la voz humana, antes de poder grabarla, almacenarla y reproducirla, fue tan largo como interesante. En ese recorrido podríamos encontrar autómatas, cabezas parlantes o instrumentos que pretendían no sólo producir sonidos similares a los emitidos por la laringe del individuo sino sorprender, entretener, deleitar y facilitar la ejecución de melodías a cualquier mortal sin necesidad de ser músico avezado. Son conocidos los precedentes del barón húngaro Wolfgang von Kempelen con su Fonoautófono (1788), el checo Robertson con su Fonoaugon (1810) o el barón francés Leon Scott de Martinville con su Fonoautógrafo (1857). El siglo XIX fue el siglo de las patentes de inventos mecánicos y un período de transición hasta culminar con el Fonógrafo de Edison y el Gramófono de Berliner, antecedentes de los ingenios que han llenado de música nuestras casas y nuestra vida. En todo ese tiempo, durante casi un siglo, apareció y se difundió una serie de aparatos musicales o sonoros cuyos sonidos tenían más que ver con la mecánica que con la música.