Joaquín Díaz

ACERCA DE UNA FOTOGRAFÍA


ACERCA DE UNA FOTOGRAFÍA

El Cuerpo de Bomberos fotografiado a la puerta del Hotel Moderno, en la Plaza Mayor esquina a la calle Lencería.

11-03-2015



-.-



La antigua Casa Consistorial de Valladolid duró hasta 1879, fecha en que se derribó por encontrarse en malas condiciones, aunque el nuevo edificio no se terminaría hasta el año de 1908 según proyecto del arquitecto Enrique Repullés, sirviendo el solar mientras tanto para diversos usos, entre otros para dar cobijo a un teatro llamado Pabellón Español que hasta 1884 dio funciones ecuestres, circenses y teatrales para ser trasladado finalmente al Campo Grande. La Plaza Mayor siempre se usó un poco para todo, incluso como coso taurino hasta tiempos relativamente recientes: todavía en 1858 se corrieron novillos enmaromados con motivo de la visita de SSMM los Reyes. En los años 60 del siglo XIX, con motivo de un socavón que se produjo en el centro de la Plaza, la gente comenzó a imaginar que allí habría estado el palacio de mármol del Conde Ansúrez; algunos más fantasiosos comentaron que bajo el empedrado había un Valladolid subterráneo y un río que comunicaba con el mar; finalmente, las mentes calenturientas, animadas por la cercanía del cometa Halley –que volvería a pasar, por cierto, en 1910–, aseguraban que se podía ver la cola observando con atención por el agujero. La gente de la época todavía llamaba a los soportales por el nombre de los gremios que se asentaron a su cobijo y que se extendían por los alrededores como las venas en el cuerpo humano: escribanos o notarios, coleteros (o sea donde estaban instalados los artesanos que se dedicaban a hacer coletos o chalecos de cuero), espaderos, especieros, vendedores de cebada, guadamacileros, plateros, freneros, torneros…Una serie de comercios antiguos existentes entre la calle de la Lencería y la Acera de San Francisco fueron sustituidos por el novedoso Café y Restaurant Moderno, de Silvestre Motos, que ocupaba la planta baja. Los pisos superiores albergaban al Hotel Moderno y todo el edificio fue obra del mismo arquitecto que proyectó el actual ayuntamiento, Enrique Repullés, quien probablemente diseñó los arcos más altos que el resto de los soportales con la idea de que todas las casas de la Plaza tuviesen algún día el mismo aspecto.
Como decía antes, el Hotel se construyó sobre un viejo edificio (en el que habían estado la peluquería de Nieto –que se puso después en la Acera de San Francisco– y una fábrica de gaseosas).
La fotografía, tomada el domingo 5 de marzo de 1922, recoge el instante en que el Cuerpo de Bomberos de Valladolid con una nueva autobomba, acaba de realizar pruebas en un simulacro de incendio del Hotel Moderno. La operación, autorizada por el propietario del Hotel, Silvestre Motos, y dirigida por el Arquitecto Municipal Juan Agapito y Revilla fue presenciada por el Gobernador Civil, el Alcalde, autoridades y numerosísimo público que siguió muy interesado las evoluciones de los bomberos y su nuevo equipo.
La primera normativa específica sobre fuegos la imprimió Dámaso Santarén en 1841 bajo el título “Reglamento para la organización de una compañía de bomberos, maniobreros y auxiliares para incendios en la ciudad de Valladolid”. Hasta ese momento, la norma era que acudiera el vecindario al incendio a toque de campana. Si el fuego era en la zona de la Catedral, se tocaba a rebato y luego un toque, si era en la Antigua, dos toques tras el rebato y así sucesivamente…No era de extrañar que, si el campanero estaba nervioso y daba un toque de más, la gente acudiera donde no estaba el fuego. (Colección Juan Antonio Moreda).