Joaquín Díaz

EL VIAJE INTERRUMPIDO


EL VIAJE INTERRUMPIDO

Para un disco de los hermanos Cubero

22-12-2015



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En 1975 me encargó la Smithsonian Institution que acompañara a Anna Lomax en un viaje por España. La hija del folklorista Alan Lomax venía con dos encargos importantes: pagar a unos cuantos informantes a los que su padre no había podido retribuir después de las grabaciones que hizo en los años 50, y llevarse a Washington unos cuantos nombres de músicos españoles a los que la institución iba a invitar en el verano de 1976 a viajar a la capital de los Estados Unidos para participar en un programa especial dedicado a nuestro país.
Para mí aquella invitación tenía además un sentido especial porque iba a poder presentar para que se conocieran a dos personalidades únicas: Bill Monroe y Agapito Marazuela. Quienes hayan vivido los últimos 50 años saben de qué y de quiénes hablo...El viaje no salió adelante -por una serie de razones fue interrumpido- y Agapito se quedó por aquí sin conocer las tierras americanas y Bill Monroe (y su "descubridor" Ralph Rinzler que era quien había organizado la movida) se aguantó las ganas de conocer a un segoviano universal.
Cuando hace años escuché el primer disco de los hermanos Cubero se me vino a la mente este episodio casi olvidado, porque el estilo y virtuosismo del dúo parecían el resultado de aquel encuentro nunca realizado. ¿Qué habrían tocado Agapito y Bill en la sesión que Ralph tenía preparada? Pues sin duda polkas, mazurcas y alguna jota, porque en ambos había una gran facilidad para defender su música con arte y orgullo. Precisamente el mismo orgullo y arte con el que los hermanos Cubero dan vida a un nuevo trabajo, sorprendente y fantástico, como habría sido aquel viaje que sólo existió en mi imaginación.