Joaquín Díaz

LA VIRGEN TESORERA


LA VIRGEN TESORERA

Leyenda tradicional

22-02-2000



-.-

LA VIRGEN TESORERA

De gran tradición literaria, esta leyenda aparece en el Recull
d“eximplis e miracles I.CCCCIX, en la Cantiga XCIV de Alfonso X, en
La buena guarda de Lope de Vega, en El Quijote de Avellaneda y en
Margarita la tornera de Zorrilla, entre otras obras.

La Cantiga relata la renuncia de una monja a sus votos por el
amor de un hombre. Antes de dejar el monasterio encomienda a la
Virgen su propio trabajo y la Virgen lo realiza, pasando
inadvertida su ausencia. Transcurridos los años y grandes
penalidades la Cantiga narra la llegada de la monja arrepentida
al convento:

Mais pois que s'arrepentiú

a monia et se partiú

do cavaleiro mui cedo

nunca comeu nen dormiú

tro o moesteyro viú.

Et entrou en él o medo

et fillou“s“a preguntar

os que conocia

do estado do logar

que saber queria.

Disséron—le“enton senál

—Abades“avemos tal

et priol“e tesoureira;

cada una d"elas val

muito,et de ben sen mal

nos fazen de gran maneira.

La tesorera admirada, hace incluso llamar a su amigo para que
cuente toda la verdad al resto de la comunidad que acaba
cantando:

Salve—te Strela do amor

Deus,lume do dia.

Fernández de Avellaneda eleva el rango de la pecadora haciéndola
priora. El tema central, sin embargo, aparece y, en consecuencia, la
despedida del convento: "Madre de Dios...sabe el cielo y sabéis
Vos cuánto siento el ausentarme de vuestros ojos; pero están tan
ciegos los mios por el mozo que me lleva, sin hallar fuerzas en
mi para resistir a la pasión amorosa que me lleva tras sí...; pero
no quiero emprender la jornada sin encomendaros, Señora,como os
encomiendo con las mayores veras que puedo, estas religiosas que
hasta ahora han estado a mi cargo..." Las prolijas
aventuras, puestas en boca de un ermitaño, se extienden a lo largo
de varios capítulos, acabados los cuales el amante, don
Gregorio, convertido en Prelado, y la priora mueren el mismo día
"y haciendo cada uno antes de expirar una devotísima plática a
su comunidad".

Lope de Vega, en el manuscrito original de La buena guarda
localiza el milagro en Ciudad Rodrigo, aunque posteriormente el
dato desaparece en la primera edición.


LA VIRGEN TESORERA

—Dios te salve, estrella del mar, luz del día. Bendita seáis por
siempre, Santa María. Vos sabéis cuánto he llorado mi extravío y
cuánto he echado de menos esta quietud del monasterio. Desde que
abandoné este santo lugar por mi mal pecado no he dejado un solo dia
de extrañarlo. Aquí estaban mi celda y mi oración, y a vos me
encomendaba, Santa Madre de Dios, tantas cuantas veces pasaba ante
vuestra imagen. El diablo puso en mi camino a aquel caballero que
con engaño me sedujo. ¿Y cómo no había de deslumbrar a una pobre
tesorera. De un pobre monasterio tanto prometido?.Él prometió
y yo creí ciega. Pero no dejé estos muros sin antes volver a
encomendarme a Vos y dejaros el encargo de velar por la hacienda
de la comunidad.

Ahora que vuelvo al claustro tengo miedo de confesar mi gran
error. Tantos años pasados y tantas calamidades han secado mi
alma. Mas con vuestro socorro me llegaré hasta la abadesa y le
diré: Madre, perdonadme y aceptadme de nuevo. Acataré cualquier
castigo que queráis imponerme por mi grave falta...Hay luz en su
celda. Llamaré quedo:

—Pax,mater...

—Pasad, hermana,¿y cómo tan temprano si aún no han dado maitines?
—Madre, perdonadme estos años de abandono y acoged benigna a quien
de hinojos os lo ruega. No tengáis en cuenta mis errores sino mi
deseo de penitencia.

—¿Y qué os he de perdonar, hermana?. Desde que os hice tesorera
habéis cumplido como ninguna con vuestra obligación y no hay
error ninguno en vuestras cuentas. La despensa es sobria pero nada
falta, Dios sea loado. ¿Qué os he de perdonar, hermana?...