Joaquín Díaz

PARA UN DISCO DE ANGEL LEVID


PARA UN DISCO DE ANGEL LEVID

Sobre el estilo

17-10-2016



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El tema del estilo, tan crucial para la comprensión cabal de la música recibida de nuestros mayores ha venido en los últimos años a introducirse de forma natural en la definición de la música tradicional, que podría describirse como "Aquel repertorio de temas músico-literarios, procedentes de diversas fuentes, que son creados, recreados y transmitidos, fundamentalmente por especialistas, dentro de un estilo peculiar y reconocido como propio por una comunidad cultural". Esta definición serviría de complemento a la elaborada por el Consejo Internacional de la Música Folkórica celebrado en Sao Paulo hace muchos años que consideraba a esta música como aquella "que se transmite tradicionalmente -a través de una tradición- y que depende de tres características fundamentales: selección, variación y continuidad". La diferencia radicaría, básicamente, en la importancia concedida a ese tipo de personajes que seleccionan, varían y dan continuidad -los especialistas-, así como en el énfasis dado, dentro de ese concepto equívoco de "tradición", al "estilo", a la forma. Buena parte de la responsabilidad en la conservación de ese estilo recaería así en esos especialistas que tendrían a su cargo respetar las bases aunque introduciendo muchas veces variantes y novedades sobre un patrón característico: como bien sabemos, el lenguaje poético y musical, con sus acentos peculiares, son definitorios para distinguir lo autóctono. La música folklórica sería algo así como un líquido que nos muestra un aspecto externo diverso según esté contenido en un vaso, en una jarra o en una botella, aunque el líquido sea siempre el mismo.

Hasta llegar al momento actual concebíamos el patrimonio casi exclusivamente como algo que provenía del pasado y de cuya custodia debía ocuparse tanto el ser humano como el grupo social en el que estaba integrado. Sin embargo, debería preocuparnos también la existencia y conocimiento de una "cultura patrimonial", previa a cualquier intención científica que garantizase su cuidado o estudio; esa "cultura patrimonial", heredada en el ámbito familiar o de los maestros que mantuvieron durante siglos el gusto por lo propio, vendría a ser la forma más adecuada de entender, cultivar y difundir todo tipo de bienes heredados del pasado y entregados de forma natural a nuestro cuidado por la sociedad que nos precedió. Pero a partir de ahí, su uso, disfrute y modificación depende, por supuesto, de nosotros y principalmente de esos especialistas que conocen los cánones de la tradición y se mueven por ellos con una enorme habilidad y eficacia. Ese es el caso de Angel Lévid, músico versátil que maneja con rara habilidad los elementos del pasado para convertirlos en arte de hoy sin renunciar jamás a su patrimonio. Este trabajo es una buena muestra de ello, y escucharlo la mejor forma de comprender ese misterio maravilloso que nos transporta a una época pretérita en un vehículo del futuro.