Joaquín Díaz

EDITORIAL


EDITORIAL

Revista de Folklore

Centenario de la muerte de Saturnino Calleja

30-03-2015



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Hace algo más de diez años recordábamos en un editorial de esta misma revista los «comienzos difíciles» pero esperanzados de la editorial Calleja, que inició su andadura en 1876 en Madrid, al abrir la familia una librería con un pequeño anejo para tipografía y encuadernación. Decíamos también que probablemente no habrá existido en la historia editorial española otro ejemplo como el de Saturnino Calleja quien, simplemente con su experiencia docente y con muchísima ilusión, se adentró en el mundo del libro, llegando a ser años más tarde uno de los mayores impresores en lengua hispana y distribuyéndose sus ediciones en toda España e Iberoamérica. Saturnino fue un enamorado de las ediciones bellamente ilustradas y un defensor convencido del libro como elemento didáctico y de entretenimiento: en esas tareas, y bastante menos aunque siempre obligado en las puramente comerciales, empeñó su vida y su actividad.
Este año, concretamente en el mes de julio, se cumple el centenario de su muerte. Muchas generaciones descubrieron el placer de la lectura y la belleza del libro gracias a sus dotes pedagógicas y a sus acertados diseños, de los que se encargaba personalmente o con la ayuda de destacados dibujantes; pocos niños habrá, entre los que vieron la luz en la primera mitad del siglo xx, que no hayan leído o estudiado en alguna de sus publicaciones, cuyas portadas de colores atraían e invitaban a adentrarse en el contenido. Ese contenido, debido en muchas ocasiones a su propia inventiva, refleja principalmente una intención docente amplia y plural. Ilustrar y educar fueron siempre sus palabras preferidas y en ambas basó una vocación que desarrolló con oficio y profesionalidad. Sin embargo, el artículo que hoy le dedicamos en este número va un poco más allá y pretende, a través de un detallado estudio de sus publicaciones, conocer algo mejor a quien tanto y tan bueno sembró en el terreno de la instrucción escolar. El artículo de Luis Resines sobre Calleja aporta, además de importantes hallazgos sobre su labor editorial, una propuesta muy interesante para conocer mejor la vida de un personaje ilustre que aún aguarda un homenaje nacional o internacional por su trabajo eficaz y la honradez de su trayectoria.