30-03-2026
Gracias a una serie de sucesivas y generosas donaciones, se ha comenzado a reunir en la Fundación una «rolloteca» formada por una colección de rodillos de pianola de diversas procedencias. Muchas de ellas son de la fábrica de rodillos Victoria. En España, fue la empresa más famosa y conocida, denominada también La Solfa, y fabricó rodillos desde 1905 hasta poco antes de la guerra civil, reuniendo un catálogo de más de 4.000 títulos. Su propietario, Manuel Blancafort, fue un afamado compositor, hijo de Joan Baptista Blancafort quien, gran aficionado a la música decidió abrir la fábrica Victoria empleando al poco tiempo a Manuel e incluso enviándolo como delegado de la marca a muchos países.
Recientemente hablamos de la adquisición de un Orchestrone de rodillos patentado por Merrit Gally. Podría decirse que desde que el agustino francés Joseph Engramelle publicó en París (1775) su Tonotechnie (Tonotécnica o arte de marcarcilindros), cientos de constructores y músicos usaron instrumentos similares aunque con diferentes características y denominaciones. Probablemente los más conocidos fueron el Órgano de Barbaria (Orgue de Barbarie o Barberie, llamado así, según algunos estudiosos, por seguir las huellas de un constructor italiano apellidado Barbieri) y la «serineta» o serinette (seriner era en francés enseñar a cantar a los pájaros), el primero usado en la calle y el segundo en el ámbito doméstico. Otros nombres, como la denominación germana Leierkasten, la inglesa Barrel Organ, la italiana Organetto a manovella, fueron muy usados y hacen mención, como puede observarse, al manubrio, al cilindro o al giro de la manivela.
La historia de este tipo de órganos y pianos de aire es demasiado larga para tratar de resumirla en pocas líneas pero serviría para simplificar la idea de que los primeros ejemplares descritos usaban la energía hidráulica en vez del manubrio para poner en acción el mecanismo (el órgano de Ctesibio de Alejandría, o los de Robert Fludd y Athanasius Kircher en el siglo XVII) y, a partir del siglo XVIII se usó el modelo de manivela o, en el caso de la pianola, el modelo de flauta de pan. Desde comienzos del XIX algunos fabricantes (Courcell, Clementi, Collard and Company, etc.) habían intentado que el piano pudiese ejecutarse mecánicamente por medio de rodillos o cilindros con púas. En 1842 se patentó la palanca neumática, que permitía accionar los macillos gracias al aire y unos rollos de papel perforado. La pianola fue inventada finalmente por Edwin S. Votey en 1895. El invento permitía incluso variar la expresión y acentuación al ejecutar la pieza. Poco más tarde adquirió los derechos sobre el instrumento la compañía Aeolian, de Nueva York, que ya había experimentado con inventos mecánicos como el Organette desde 1878. Esta misma marca emprendió a comienzos de los años 20 del siglo XX una campaña para perfeccionar la Pianola que quedó definitivamente truncada en la gran depresión económica de 1929.

