Fundación Joaquín Díaz

Colección de Pliegos de Cordel

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LA RUBITA MALAGUEÑA, linda habanera en donde se explica los amores y desvíos de una criolla americana que reside en dicha ciudad y un negrito a quien ella ha despreciado, con lo cual hace agradable este curioso papel.

Incipits: Una rubia bella sin par / Mamita no sé que siento / Son las niñas del Cabo / Paseándose en Usía / Al son de las vihuelas

Autor:

Fecha: 26 de junio de 1880

Imprenta: Juan Ibarra

Localidad: Elche

Otros datos: La flor de hazar / La criolla del Paraguay / La Manola y el Usia, nueva y linda habanera del barrio de Perchel, que es más dulce que la miel / Pan y toros, zarzuela nueva en tres actos - marcha en tres actos

Observaciones: La fecha de publicación está escrita a mano.

Grabado: Uno que muestra a la rubita malagueña y al negrito a quien ella ha despreciado.

PL 3419

LA RUBITA MALAGUEÑA, linda habanera en donde se explica los amores y desvíos de una criolla americana que reside en dicha ciudad y un negrito a quien ella ha despreciado, con lo cual hace agradable este curioso papel.


Colección de pliegos de cordel

Pliegos de Cordel

En el Museo de la Fundación se pueden contemplar unas doscientas coplas, romances y documentos, fundamentalmente de los siglos XIX y XX, seleccionados entre los más de seis mil que contiene la biblioteca y colocados en once paneles siguiendo las temáticas más frecuentes: aventuras, crímenes, religión y superstición, sucesos, etc. Los pliegos fueron impresos en establecimientos tipográficos de toda España ("El Abanico", "Universal", "Rodas", "Norte", "Santarén", etc.) y distribuidos acá y allá por ciegos cantores, vendedores callejeros y buhoneros.

El uso de hojas volanderas o sueltas para difundir noticias, sucesos, historias fantásticas, canciones de moda, romances viejos y un largo etcétera de temas, es casi tan antiguo como la imprenta. Propietarios de grandes bibliotecas se preciaron en todo tiempo de contar entre sus fondos con pliegos raros y curiosos, más considerados a veces por su escasez que por su contenido; la misma cualidad de hoja o cuadernillo hizo de todo ese material, fácilmente desechable, un género sin duda fungible y perecedero, pero también (por la comodidad para ser distribuido y su bajo coste) un excelente medio de comunicación que compitió ventajosamente con los primeros diarios del siglo XIX llegando incluso a convivir con la poderosísima televisión.

Desde los primeros tiempos, fue también un tipo de literatura "indirecta", es decir, que llegaba al lector a través de los oídos, si se permite la aparente paradoja; de hecho, habría que dejar muy claro que estos papeles no se hubiesen vendido y extendido tan fácilmente si no hubiesen tenido unos "voceros" tan profesionales como los copleros ambulantes, profesión que durante largos períodos de tiempo estuvo casi acaparada por los ciegos. Éstos, utilizando vetustas autorizaciones de diferentes reyes que les permitían imprimir y vender públicamente estampas de santos para fomento de la devoción, ampliaron el campo temático llegando a ser prácticamente los difusores por excelencia de una serie de géneros y materiales que, por su índole y atractivo, interesaban más o menos a todo el mundo. Grabadores y pintores de diferentes épocas plasmaron el estereotipo del ciego cantor con sus coplas al lado para ser vendidas o con su lazarillo apuntando a un gran cartelón donde se resumían en seis o nueve viñetas los momentos más significativos del texto.

Para consultar otras colecciones de pliegos de cordel se puede acudir a:

Mapping Pliegos.

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Desenrollando el cordel.

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