Fundación Joaquín Díaz

Colección de Pliegos de Cordel

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Historia del muy noble y esforzado caballero El Conde Partinuples, emperador de Constantinopla

Incipits: Había en el imperio de Constantinopla un Emperador, que tenía por nombre Julian

Autor: Gaspar Aldana

Fecha:

Imprenta: Cordoba, Imprenta de D. Rafael García Rodríguez, Calle de la Librería.

Localidad:

Otros datos:

Observaciones: La imprenta de Rafael García Rodríguez y Cuenca fue una de las más importantes de la capital cordobesa y produjo títulos desde comienzos del siglo XIX hasta casi la mitad del siglo. Rafael fue hijo y sucesor de Juan García Rodríguez de la Torre, impresor Real y del Santo Oficio. A Rafael le sucedió su hijo Fausto. El pliego está cuidadosamente cubierto por una faja de papel que se cierra con un sello lacrado. El sello es de su primitivo propietario, el Duque de T`Serclaes, Juan Pérez de Guzmán y Boza.

Grabado: Xilografía alusiva

PL 6674

Historia del muy noble y esforzado caballero El Conde Partinuples, emperador de Constantinopla


Colección de pliegos de cordel

Pliegos de Cordel

En el Museo de la Fundación se pueden contemplar unas doscientas coplas, romances y documentos, fundamentalmente de los siglos XIX y XX, seleccionados entre los más de seis mil que contiene la biblioteca y colocados en once paneles siguiendo las temáticas más frecuentes: aventuras, crímenes, religión y superstición, sucesos, etc. Los pliegos fueron impresos en establecimientos tipográficos de toda España ("El Abanico", "Universal", "Rodas", "Norte", "Santarén", etc.) y distribuidos acá y allá por ciegos cantores, vendedores callejeros y buhoneros.

El uso de hojas volanderas o sueltas para difundir noticias, sucesos, historias fantásticas, canciones de moda, romances viejos y un largo etcétera de temas, es casi tan antiguo como la imprenta. Propietarios de grandes bibliotecas se preciaron en todo tiempo de contar entre sus fondos con pliegos raros y curiosos, más considerados a veces por su escasez que por su contenido; la misma cualidad de hoja o cuadernillo hizo de todo ese material, fácilmente desechable, un género sin duda fungible y perecedero, pero también (por la comodidad para ser distribuido y su bajo coste) un excelente medio de comunicación que compitió ventajosamente con los primeros diarios del siglo XIX llegando incluso a convivir con la poderosísima televisión.

Desde los primeros tiempos, fue también un tipo de literatura "indirecta", es decir, que llegaba al lector a través de los oídos, si se permite la aparente paradoja; de hecho, habría que dejar muy claro que estos papeles no se hubiesen vendido y extendido tan fácilmente si no hubiesen tenido unos "voceros" tan profesionales como los copleros ambulantes, profesión que durante largos períodos de tiempo estuvo casi acaparada por los ciegos. Éstos, utilizando vetustas autorizaciones de diferentes reyes que les permitían imprimir y vender públicamente estampas de santos para fomento de la devoción, ampliaron el campo temático llegando a ser prácticamente los difusores por excelencia de una serie de géneros y materiales que, por su índole y atractivo, interesaban más o menos a todo el mundo. Grabadores y pintores de diferentes épocas plasmaron el estereotipo del ciego cantor con sus coplas al lado para ser vendidas o con su lazarillo apuntando a un gran cartelón donde se resumían en seis o nueve viñetas los momentos más significativos del texto.

Para consultar otras colecciones de pliegos de cordel se puede acudir a:

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Desenrollando el cordel.

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