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El 28 de febrero de 2025 tuvo lugar en Torresandino (Burgos), pueblo del valle del Esgueva, el V Encuentro de Amigos de las Marzas de la Ribera del Duero. Estos encuentros, que se vienen celebrando desde el 2020, tienen como objeto la puesta en común de experiencias entre los distintos pueblos y aumentar el conocimiento sobre esta tradición, a la par que reforzarla en aquellos pueblos donde todavía se mantiene, y apoyar a aquellos otros en los que se ha perdido, pero quieren recuperarla.
El programa en esta ocasión era apretado, pues ademaś había que terminar puntuales para poder ir a los respectivos pueblos a cantar las marzas. Al encuentro acudieron cerca de cien personas, que llenaron el salón de actos. Sin duda el interés por esta tradición en la Ribera va en aumento.
Programa:
Bienvenida a cargo de Ramiro Mínguez, presidente de la Asociación de Jubilados y Pensionistas «Virgen del Carmen».
«Las marzas en El románico del Esgueva (vídeo)» por ElitStudio.
«Las marzas en la Ribera del Duero, estado de la cuestión» por José Requejo.
«Las marzas en la Ribera del Duero: Torresandino» por Gumersindo Ontañón.
«Recuperación de las marzas en Araúzo de Torre» por Pilar Esteban.
«Las marzas en la prensa histórica» por Isidro Ferreras.
Coloquio final.
Despedida y... ¡A CANTAR LAS MARZAS!
Entre las ponencias presentadas llamó la atención, por su espontaneidad, la de Pilar Esteban, de Araúzo[1] de Torre, pequeño pueblo, de apenas 60 habitantes, al sureste de la provincia de Burgos, en el límite entre las comarcas de la Ribera y de la Sierra. Pilar contó su experiencia en la recuperación de la tradición de las marzas en este pueblo.
La narración de Pilar no se grabó, pero dada la cantidad de datos y detalles que proporcionó para el estudio de la tradición, le pedimos reproducirla en entrevista realizada el 30 de julio de 2025.
A continuación, transcribimos de forma literal el relato de Pilar Esteban[2].
Recuperación de la tradición de las marzas en Araúzo de Torre
Hola, soy Pilar de Araúzo de Torre[3]. A Torre venía solo en vacaciones, trabajaba en la ciudad, pero me vine a vivir al pueblo cuando me jubilé. Era mi ilusión de toda la vida, vivir en el pueblo de mi madre, donde yo siempre he disfrutado de la vida. En el 21 ya estaba instalada en el pueblo.
En el invierno es un poco deshabitado, pocas actividades, ves muy poquita gente por la calle..., cuando llega el panadero o el carnicero...
Un día subí a Araúzo de Miel a la tienda, a comprar alguna cosilla. Subí en bici y vi un cartel que ponía que había una actividad con cena incluida para hablar de las marzas, «... y luego las cantaremos». Me pareció... ¿eh?, ¿eh? ¡Qué bien, pero a las doce de la noche! ¡Jo! Difícilmente iba a poder ir y volver, ¡en febrero! Bueno, me pareció que sí que había actividades en algunos pueblos en invierno.
Cuando al invierno siguiente, también por casualidad, subo a la misma tienda en febrero y veo además un cartel similar convocando a unas conferencias para explicar las marzas... «¿Y esto?, ¿esto?, ¿esto es lo mismo del año pasado?», le digo al tendero, que era nuevo. Dice: «Sí, sí, sí, que luego todo el pueblo canta las marzas». «¿Y esto qué es?», le pregunto. «¡Ah!, pues no sé, canciones de antes».
Vale. Me vuelvo en bici a mi pueblo, Araúzo de Torre, pasando por Araúzo de Salce, donde tengo un primo ya mayor, ochentañero. Paso a saludarlo y le pregunto: «Antolín, las marzas... ¿tú sabes lo que son?». Dice: «Sí, sí, ¡claro! Lo que cantábamos antes. Bueno, yo las he cantado hasta hace muy poco, que tengo por ahí los papeles, que mi hermana me ha puesto en letra grande para [bajando la voz] que no tenga que llevar las gafas». «¡Jo, Antolín!, pues voy a preguntar en Torre a ver qué saben, a ver si también las cantaban o las cantan, porque yo en invierno no había estado en el pueblo, yo venía en verano y en Semana Santa nada más, y si esto..., pues vuelvo contigo, que tú las tienes escritas». «¡Ah, vale, vale, yo mientras tanto las busco».
Llegué a mi pueblo, Araúzo de Torre, y me fui donde el primo más mayor, también ochentañero, y le pregunté por las marzas, y me dice: «Síííí, síííí, las cantábamos antes los mozos. Hace mucho, mucho, mucho, ya no me acuerdo». Digo: «Pero ¿tú las has cantado?». Y me dice: «Sí, sí, sí, las cantábamos los mozos –él sigue siendo mozo–, pero no me acuerdo, no me acuerdo». Entonces empecé a preguntar. De la gente joven nadie sabía de las marzas, nada, la gente joven, digo, la de menos de setenta años. Nadie sabía de las marzas. Con esto, al día siguiente, cogí la bici y me subí a Araúzo de Salce a buscar al primo Antolín y allí tenía las marzas escritas, que me había prometido buscar el día anterior. Y me las empezó a cantar.
Y me quedé parada.
Porque cuando empieza: «Al señor alcalde, licencia pedimos», pues vale, me sonaba bonito, pero cuando cambia el tono y empieza: [cantando] «Esta noche entra marzo, desde media noche abajo, desde media noche abajo. Desde marzo entra abril...», me empecé a poner nerviosa, me empecé a emocionar, pero en serio. Mi madre nos cantaba esa canción en casa, nos cantaba a los niños. Siempre que llegaba el último día de febrero: «Mañana, marzo, y quitamos la hoja del calendario» y nos empezaba a cantar. Nos cantaba el calendario, yo creía que era una canción de calendario para que los niños nos aprendiéramos los meses, pero nos la cantaba un poco... ¡huuum! Empezaba en marzo, pero luego no, llegaba a enero y febrero, o sea, sí que nos cantaba los doce meses, pero no empezaba donde tenía que empezar, en enero, como el calendario. ¡Mi madre nos cantaba las marzas!
Cuando me di cuenta de eso, volví corriendo a Torre, a Araúzo de Torre, con los papeles de Antolín, de las marzas de Araúzo de Salce, que se quedaban en octubre, en octubre, no cantaban los doce meses, pero luego cantaban –luego lo he sabido– que es el Canto del prisionero[4]. Vengo a Torre, y teníamos, casualidad, al día siguiente clase de memoria y saco allí a todos los conciudadanos de Araúzo de Torre las marzas de Araúzo de Salce, y les digo: «Mirad, que en Salce han seguido cantando las marzas, y que son como las que cantaba mi madre –y las empiezo a cantar– y dentro de varios días, que son las marzas, las canto, las cantamos, el que me quiera acompañar». Pasaron de mí olímpicamente, pero sí que hubo dos mujeres que se acercaron por independiente, una en un momento y otra en otro, y que me dieron la recopilación de canciones que tenía la Asociación Cultural Torreñuela, por un lado, que en 1999 habían hecho una investigación entre gente que ya tenía más de setenta y cinco años, sobre las marzas, las habían recopilado[5]. Habían recopilado todo lo que esas seis o siete personas[6], que tienen al final consignadas que han colaborado con su memoria, todo lo que ellas recordaban, todo, todo lo recogieron, y al final añaden el Canto a la dama, que a mí me sonaba a chino. El Canto de la dama era totalmente desconocido para mí.
Entonces se me acercó otra convencina de la asociación de jubilados de Araúzo de Torre, de la asociación de jubilados, no de la asociación cultural, las dos asociaciones se crearon en 1997. Por esos años, la asociación de jubilados hizo una recopilación, escrita en máquina de escribir, recopilación de canciones que ellos recordaban, y entre ellas estaban las marzas, las marzas de 75 versos. No tenían ni el Canto a la dama ni el Canto del prisionero. La recopilación que había hecho la asociación cultural, investigando con cinco, seis o siete vecinos, que al final consignan, llega a ciento sesenta y pico versos, porque habían apuntado todo, todo, todo lo que esas personas recordaban... Y no coincidían exactamente. Se alargan...
De las dos personas que han recopilado en 1999 esas marzas para la Asociación Cultural La Torreñuela, una de ellas es profe de literatura. ¿Qué hacen? Todo lo que recopilan de estas siete personas lo hacen rimar y lo van encajando y llegan a las marzas de ciento sesenta y pico versos. Y luego añaden lo que recuerdan algunos, que era el Canto de las doncellas.
Cuando yo veo que en las dos marzas, en las dos recopilaciones, tanto en la de la asociación de jubilados como la asociación cultural, están las marzas de doce meses, que mi madre nos cantaba a los tres niños en la cocina de casa..., mientras lavaba la ropa, seguro, empiezo a preguntarme cómo han recordado ellos, todos los que han colaborado para recopilar esto, para recordar esto en 1998, o 1999: ¿Cómo fue?, ¿por qué?, y empiezo a interesarme emocionalmente. ¿Qué os parece?
Voy a la convocatoria de Araúzo de Miel de 2024, en la que hacéis la presentación de las marzas, y explicáis la diferencia de las marzas entre la Sierra y la Ribera; Carmen habla del Canto a la dama[7], y cuanto más voy sabiendo, más me emociono y más quiero saber, de hecho llamé a Carmen al día siguiente por teléfono diciendole que quería saber más. Y les digo en Torre que hay que cantarlas.
Las canto con los de Araúzo, hacemos el ensayo al salir de las conferencias, hacemos el ensayo general, todos allí a la puerta. Luego cenamos juntos, y luego ya se hacía el canto a las once y media, doce, a la puerta del ayuntamiento. Empezó a llover, a hacer mucho frío y hubo quien valiente, valiente se subió a la iglesia a las doce a seguir cantándolas. A mí me trajeron ya en coche a mi pueblo.
Pero les dije en Torre que había que cantarlas y les expliqué lo que eran, que aquí se habían perdido, pero que en Araúzo de Salce, a dos kilómetros y medio, las habían seguido cantando el primo Antolín de 85 años con otro vecino de su edad, que les gustaba mucho la juerga, e iban los dos, y ya, cuando el otro falleció, Antolín lo que hizo fue buscar entre los pueblos de alrededor dónde se iba a cantar. Encontró Peñalba de Castro. Eran un poco diferentes, en Peñalba de Castro también cantan los doce meses, y él cantaba lo que tenía en su hoja, hasta donde ya en su hoja no aparecían, pues entonces ya se callaba, pero participaba en las marzas y ha participado siempre.
Y les digo que aquí, el que se hayan perdido en Araúzo de Torre tiene que haber alguna razón que no conocemos, pero que eso hay que recuperarlo y al final a Nico, al cantautor de Araúzo de Torre, le convenzo. Él nunca cantó, porque él, en cuanto cumplió los doce años, le llevaron a Caleruega a seguir estudiando donde los frailes, luego siguió estudiando fuera, con lo cual las marzas no recordaba para nada. No las oyó en casa, no las oyó en la calle, era un niño y no se podía quedar por la noche a escucharlas a los mozos. ¡En la calle por la noche solo podían estar los que ya eran mozos!
El cantautor es el que en Araúzo de Torre organiza la coral y participa en..., hacen una misa castellana cantada para las ceremonias, para celebraciones especiales, participan en los concursos de villancicos del invierno, en Navidad, es el alma de las canciones. Ha aprendido mucho con José Mari, el organista de Araúzo de Miel[8], aprendió para poder tocar la dulzaina en Araúzo de Torre. Entonces le convencí para que intentemos, intentemos cantarlas y hago una copia de las más elaboradas, de las de la asociación La Torreñuela, que son ciento sesenta y ocho versos. Empezó a nevar en la calle y luego nos metimos dentro, y ¡menos mal que luego había chocolate con bizcochos!, porque ¡qué frío!, y ¡qué larguísimas eran! «¡Buf! –dijimos–. Esto, esto, esto, esto va a haber que achicarlas». Y me acordé entonces de lo que me habían dado de la otra asociación, de la asociación de jubilados, esas eran más pequeñas. Eran unas fotos que yo tenía de algo escrito, mecanografiado, y cuando fui a casa y conté los versos, no tenían nada que ver, iban ordenados los doce meses, pero era todo mucho más breve, las marzas como más hiladas. Les digo: «El año que viene cantamos las otras. Nico, tenemos que ver qué es lo que no rima, lo que nos rima y lo que no nos rima... Aquí, sobre todo el entendido...», pero nunca hubo tiempo para revisarlas. Porque cuando en el 2024 las cantamos, él se quejaba de que había cosas, que había versos que no rimaban bien con el anterior. Entonces entre las marzas de una asociación y otra, habría que mejorarlas, y cantarlas a gusto.
Y en estas yo sigo con la curiosidad de por qué se han perdido en Araúzo de Torre y por qué habiéndose perdido, estas dos mujeres –la una profesora de literatura y su hermana, maestra– hicieron esta recopilación de cientro sesenta y ocho versos, contando con siete personas. Yo recuerdo que iban detrás de mi madre, a ratitos, cuando la pillaban: «Oye, oye, oye, Pilar...». Y lo mismo con su madre. Alguna vez he ido por su casa y estaban tirando de la lengua a su madre y «¿cómo seguía después de esto?, ¿te acuerdas?». Y empezaban a cantar desde el principio para llegar al punto donde estaban paradas, a ver si se podía continuar. Y así cada uno de los seis o siete. Y yo me preguntaba: «¿Por qué?, ¿por qué se tomaban ese interés?». Entonces fui donde Angelines, una de las dos autoras, antes de la conferencia, del encuentro de marzas de este año, de 2025, y le pregunté:
–¿Y por qué este trabajo?
–¡Huy, y menudo trabajo!, porque mi hermana empezaba entonces a manejar el ordenador con un dedo, empezaban los ordenadores entonces, era el 98, y lo metió todo en el ordenador, lo escribió, clock, clock, clock, y le costó muchísimo, porque no le salían enfilados los versos.
–Pero ¿por qué os tomastéis este trabajo?, ¿por qué las recogisteis para la Asociación Cultural La Torreñuela?
–Porque eran importantes.
–Pero ¿por qué eran importantes?
–Pues porque las marzas eran muy importantes.
–Pero ¿por qué? –y se quedaba parada.
–Si es que mi padre, Quico... –Quico ensayaba comedias en el pueblo e iban a representarlas por los pueblos. Quico era un personaje, un agricultor que le gustaba mover cultura–. Mi padre, Quico, y el secretario iban a ayudar al maestro en sus clases nocturnas a los pastores, para enseñarles las marzas, a esos pastores que iban a las clases nocturnas del maestro para aprender a leer y escribir, porque las marzas eran muy importantes.
Y además, ¿por qué Canuto Merino, que en 1999 ya tenía elaborado y estaba a punto de publicar su libro Arauzo de Torre, pueblo distinguido, al conocer la recopilación de las marzas que hace la Asociación Torreñuela, introduce dicha recopilación al final del libro a modo de Epílogo?
Vale, yo me quedo con eso, con que son muy importantes, y muy importantes han debido ser cuando Quico, agricultor y con familia que mantener y tira palante, dedica tiempo a acompañar al maestro en sus clases nocturnas para enseñar las marzas, y que el secretario también por la noche vaya a acompañar al maestro en esas clases nocturnas para lo mismo, para enseñarles las marzas, que el maestro no sabía, entiendo que son importantes, pero no pillo por qué.
Pero, un mes después, en una visita guiada al pueblo, viene Aquilino, un antiguo vecino, natural del pueblo, y así hablando, al final de la visita, hablando de tradiciones, le digo:
–Estamos recuperando las marzas, que están escritas, están recopiladas.
–¡Las marzas! ¡Yo canté las últimas marzas!
–¡No fastidies, tú!
–Sí, y aporté la media cántara de vino y me hice mozo[9]. Ya pude subir al coro, me pude quedar por la noche en la calle, cuando tocaban las campanas el toque de oración, para que todo el mundo se recogiera en casa, pero los mozos nos podíamos quedar. Y yo me hice mozo cantando las marzas. Y pude disfrutar al día siguiente, a la puerta de la bodega, de comernos la tortilla, con los huevos que habíamos recogido, y este vino que yo había aportado, la media cántara.
Entonces entendí la importancia social de las marzas antaño. Era un rito para los chicos, porque las chicas tenemos más claro cuándo nos hacemos mayores, cuando pasamos de niñas a mujeres biológicamente. Pero ¿y los niños? ¿Cuándo se hacen mozos? Aquí y en concreto, hasta 1971, que fue cuando él cantó las marzas y fue la última vez que se cantaron, se hacían mozos, adultos, mozos, cuando cantaban las marzas y aportaban la media cántara de vino.
Ha sido un descubrimiento emocionante, lleno de azares, he tenido muchísima suerte, hemos tenido muchísima a suerte, porque los sucesos han ido encadenándose y ahora sabemos, y el saber produce ilusión.
Yo quería saber por qué habían dejado de cantarse y Aquilino me dice:
–¡Jo! Yo recuerdo exactamente el año 1971, porque justo ese año, al día siguiente mi hermano entraba a trabajar en la Michelín de Aranda –Torre está a treinta kilómetros de Aranda de Duero–. Acababan de abrir la factoría Michelín en Aranda, y los jóvenes de Torre, mozos, la mayoría entraron a trabajar allí en turnos de mañana, tarde y noche. Ya no hubo forma de juntarse para aprender las marzas unos de otros, ni de cantarlas, porque ya estaban en otro ritmo, fabril. Los que nos juntamos ese día, como mi hermano ya no estaba y fulanito tampoco, porque al día siguiente iban a trabajar y no iban a poder tampoco comer la tortilla que hicieran, pues ya no fueron a cantar las marzas. Y no nos la sabíamos bien, solo sabíamos algunos versos, con lo cual, al año siguiente ya no hubo marzas, porque ya no hubo mozos libres en el pueblo.
Y eso es un poquito la historia de por qué se perdieron, y ahora intentamos...
Como las han recopilado, porque consideraron que eran importantes, porque las madres las cantaban en las casas a los niños, y la gente las seguía recordando por lo que se cantaba en casa, no por lo que habían oído en la calle, ya que desde 1971 no se oyeron, pues se han recopilado y podemos tirar de ellas para cantarlas.
Esto en Araúzo de Torre.
El primer año, fue en el 24 la primera vez que las intentamos cantar.
Cuando voy a Araúzo de Torre, a mi pueblo, veo la gente que hay a últimos de febrero en el pueblo. Estaba Felipe, que tiene también ochenta y pico de años, que viene como jubilado, porque su vida laboral también ha sido fuera, y le digo: «Oye, Felipe, que queremos cantar las marzas –es un hombre que le gusta cantar y está metido en la coral y tal–, ¿tú querrías cantar y tal?».
Y me dice: «¡Las marzas! ¡Pero si mi mujer y yo se las cantábamos a los niños!». No se me había ocurrido preguntarle a él. Pues eso, que se cantaban en casa. Era habitual allá donde había niños y se estaba lejos del pueblo, se seguían cantando.
La historia se ha cerrado, al menos para mi curiosidad, pero seguiré laborando para que la recuperación de las marzas, que estamos llevando a cabo en Araúzo de Torre, siga cogiendo fuerza.
Las marzas recuperadas por la Asociación Cultural La Torreñuela
CANTO DE LAS MARZAS[10]
Con la licencia de Dios
y la del Sr. Alcalde (bis)
queremos cantar las Marzas
sin causar perjuicio a nadie (bis)
“Pa” cantar las Marzas
licencia tenemos (bis)
del Sr. Alcalde
y de todo el pueblo (bis)
V. (Y el Ayuntamiento (bis)
Y si no le dan
nos lo tomaremos) (bis)
“Pa” cantar las Marzas
permiso traemos (bis)
si las cantaremos
o las dejaremos (bis)
Y yo de mi parte
¡Canta compañero! (bis)
y yo de la mía
¡canta tú primero! (bis)
Y yo de la mía
¡Todos cantaremos! (bis)
Esta noche entraba Marzo
desde media noche abajo. (bis)
Desde media noche arriba
el Santo Ángel de la Guarda (bis)
nos ampare y nos defienda
y nos favorezca el alma (bis)
Esta noche entraba Marzo
con las labores del campo (bis)
cuando el labrador redobla
sus afanosos trabajos (bis)
Sale Marzo y entra Abril
con las flores relucir (bis)
Con las flores relucir
florido le vi venir. (bis)
Desde Abril entraba Mayo
con las flores relumbrando. (bis)
Con las flores relumbrando
con las flores en las manos (bis)
Mes de Mayo, mes de Mayo
cuando los grandes calores (bis)
cuando las cebadas granan
los trigos andan en flores (bis)
cuando las yeguas relinchan
los caballos corren corren (bis)
V. (Los bueyes se muestran gordos
los caballos corredores)
Cuando los enamorados
andan en busca de amores (bis)
Unos se regalan rosas
y otros se regalan flores (bis)
Otros con dulces naranjas
y otros con agrios limones (bis)
Otros con palabras dulces
que alegran los corazones (bis)
Otros con buenos dineros
y aquellos son los mejores (bis)
Sale Mayo y entra Junio
con las hoces en el puño (bis)
Con bien vengan las cebadas
altitas y bien granadas (bis)
Con bien vengan las ovejas
con sus buenas corderejas (bis)
Con bien venga la cabrada
con su buena chivotada (bis)
Con su buena chivotada
y mejores calostradas (bis)
Con bien vengan las colmenas
hasta los témpanos llenas (bis)
Desde Junio entraba Julio
segando más a menudo (bis)
Sale Julio y entra Agosto
con las pajas en el rostro (bis)
Y también Agosto llega
con afanes en las eras (bis)
para recoger el fruto
con que llenar la panera (bis)
Seguido llega Septiembre
¡Oh que lindo mes es este! (bis)
que se coge pan y vino
pan y vino para siempre (bis)
Si para siempre durara
pan y vino no faltara (bis)
Ni la harina en el molino
ni las rejas en la fragua (bis)
CANTO A LAS DONCELLAS
Levantaos mozas
de esas lindas camas (bis)
y oiréis cantar
estas lindas marzas (bis)
Levantaos mozas
de esas lindas camas (bis)
abriréis los cofres
nos daréis castañas (bis)
Asomaos damas
a vuestros balcones (bis)
y oiréis cantar
vuestros corazones (bis)
Sal a la ventana
tú linda doncella (bis)
oye nuestros cantos
que a ti te hermosean (bis)
Al oído, oído
damas y doncellas (bis)
que esa juventud
atención os ruega (bis)
Escucha doncella
con atento oído (bis)
tu retrato que hace
un galán rendido (bis)
Esa es tu cabeza
¡Oh que pequeñita! (bis)
donde hizo su nido
una palomita (bis)
Esa es tu frente
gran campo de guerra (bis)
donde el rey de España
puso su bandera (bis)
Esas son tus cejas
son dos arqueados (bis)
que al salir la luna
tengo comparados (bis)
Esos tus dos ojos
son claros luceros (bis)
por ellos me guío
cual los marineros (bis)
Esas tus pestañas
puntas de alfileres (bis)
que a los corazones
clavárselas quieres (bis)
Esa tu nariz
gran filo de espada (bis)
que feliz sería
si tú me clavaras (bis)
Esos tus carrillos
son cual dos manzanas (bis)
yo los comería
si tú me dejaras (bis)
V. (Esas tus mejillas
peras de Aragón (bis)
yo me las comiera
estando en sazón (bis)
Esas tus orejas
con tus dos pendientes (bis)
adornan tu cara
y tu linda frente (bis)
Esa es tu boca
es un cuartelillo (bis)
los dientes en fila
son los soldadillos (bis)
V. (Tu boca risueña
y hermosa en el habla (bis)
tu diente menudo
tu lengua encarnada (bis)
Ese hoyo que tienes
en tuya barbilla (bis)
ha de ser sepulcro
para el alma mía (bis)
Esa es tu garganta
tan clara y serena (bis)
que el agua que bebes
se aclara en ella (bis)
Esos tus dos pechos
son dos fuentes claras (bis)
donde yo bebiera
si tú me dejaras (bis)
Esos son tus brazos
son dos picaportes (bis)
cuando yo te llamo
tú a mi me respondes (bis)
V. (Cuando tú los cierras
siento yo tus golpes)
Esos tus diez dedos
cargados de anillos (bis)
que para mi son
cadenas y grillos (bis)
Esa tu cintura
es tan redelgada (bis)
que parece junco
nacido en la playa (bis)
Tu gracioso cuerpo
está sustentado (bis)
sobre dos columnas
de oro cincelado (bis)
Eso que tú tapas
con el delantal (bis)
las siete columnas
y el palacio real (bis)
Esos tus dos muslos
son de oro macizo (bis)
donde se sostiene
todo el artificio (bis)
Esas tus rodillas
son bolas de plata (bis)
que a las dos columnas
rematan con gracia (bis)
Pantorrilla gorda
canilla delgada (bis)
zapatito curro
la media encarnada (bis)
Esos pies pulidos
no hay que minorar (bis)
en el baile dicen
los pasos que dar (bis)
V. ( Tu pie pulidito
y el andar menudo (bis)
con esos pasitos
engañas al mundo (bis)
La de las medias azules
y las ligas coloradas (bis)
parecen a las perdices
cuando van por las cañadas (bis)
A las mocitas de arriba
les rogamos levantar (bis)
a poner un par de huevos
para mañana almorzar (bis)
Fritos por chicas tan guapas
con torreznos y algo más (bis)
y buenos tragos de vino
como a gloria nos sabrán (bis)
Alegraos mozas
y también casadas (bis)
que ha venido mayo
por esas cañadas (bis)
floreciendo trigos
dorando cebadas (bis)
Alegraos mozos
y también chiquillos (bis)
que ha venido mayo
por esos cerrillos (bis)
floreciendo aliagas
y también tomillos (bis)
De Septiembre viene Octubre
En este mes siempre ocurre (bis)
Cuando se lava la lana
Y se le marcha la “mudre” (bis)
También vienen ya las viñas
cada cepa su vendimia (bis)
V. (De Septiembre viene Octubre
cuando la zorra madruga (bis)
el que con chispa se acuesta
con agua se desayuna. (bis)
Sale Octubre entra Noviembre
el mejor mes para bodas (bis)
que vale el vino barato
están gordas las machorras (bis)
De Noviembre entra Diciembre
¡Oh que lindo mes es este (bis)
que tiene dos noches buenas
y el día de San Silvestre (bis)
y el día del Nacimiento
que es el veinticinco siempre (bis)
De Diciembre entraba Enero
cuando los crueles fríos (bis)
cuando las grandes nevadas
hacían crecer los ríos (bis)
Sale Enero entra Febrero
el más cortito del año (bis)
que tiene veintiocho días
con San Blas y San Matías (bis)
Con bien vengan las colmenas
hasta los témpanos llenas (bis)
El que quiera coger miel
que cate por San Miguel (bis)
El que quiera coger cera
que cate por las Candelas. (bis)
Aquí vive y aquí mora
Aquí vive una señora (bis)
Aquí vive un hombre honrado
que es el señor de este barrio (bis)
Sabemos que tiene vino
que baje a darnos un trago (bis)
Los señores de este pueblo
tienen viñas y majuelos (bis)
Y también tienen gallinas
nos darán un par de huevos (bis)
Aquí están nuestros vecinos
nos darán un jarro vino (bis)
V. (Porque las gargantas)
se nos van secando (bis)
Los señores de justicia
los de los aguarinones (bis)
que nos den un huevecito
de los que hay en los rincones (bis)
Los señores de justicia
los de las aguarininas (bis)
nos darán un huevecito
los que ponen las gallinas (bis)
Esta noche las mujeres
se ponen camisa limpia (bis)
nos darán un huevecito
de la gallinita pinta (bis)
La que duerme junto al gallo
que es la más coloradita (bis)
Y con esto ¡Ea, Ea!,
y con esto adios adios (bis)
nos darán un huevecito
y a la mañanita dos (bis)
y si les parece poco
una banasta mejor (bis)
Y con esto ¡Ea, Ea!,
y con esto adios adios (bis)
y con esto me despido
hasta la Resurrección. (bis)
Y con esto me despido
de cantar a mis amores (bis)
y con esto me despido
hasta la Pascua de flores (bis)
Ya hemos cantado las Marzas
¡Vámonos hasta otro día (bis)
Mañana espera el trabajo
¡Válgame Santa María! (bis)
Que para años venideros
no falte nadie a la cita (bis)
ni falten en los pucheros
alubias con morcillitas (bis)
Aquí terminan las Marzas.
Si hay defectos, perdonad (bis)
Adios todos, hasta otro año
en que se repetirán (bis)
FIN
REFERENCIAS
MERINO GAYUBAS, Canuto (2003): Arauzo de Torre, pueblo distinguido. Ilmo. Ayuntamiento de Arauzo de Torre.
UGARTE GARCÍA, María del Carmen (2022): «Las marzas del 2022 en la Ribera del Duero: Romance del prisionero», Revista de Folklore, 488
https://funjdiaz.net/folklore/07ficha.php?ID=4885&NUM=488
[consulta: 02-09-2025].
UGARTE GARCÍA, María del Carmen (2024): «Las marzas en la Ribera del Duero, el papel de las mujeres y el ‘Retrato de la dama’», Revista de Folklore, 512
https://funjdiaz.net/folklore/07ficha.php?ID=5124&NUM=512
[consulta: 02-09-2025].
VERGARA MARTÍN, Gabriel María (1921): Materiales para la formación de un vocabulario de palabras usadas en Segovia y su tierra : y no incluídas en el Diccionario de la Real Academia Española (14ª edición). Madrid: Librería sucesores de Hernando.
NOTAS
[1] Existe cierta discrepancia en cuanto a la ortografía del topónimo de esta localidad y las próximas. Aunque la denominación oficial no lleva tilde, la pronunciación del topónimo, tal como la realizan todos los lugareños, exige la tilde, por lo que nos sumamos a esta corriente, aunque no sea la oficial.
[2] Para conservar en lo posible la espontaneidad del relato, solo se han corregido los errores obvios, propios de la narrativa oral.
[3] En la narración de Pilar aparecen los nombres de cuatro pueblos próximos: Araúzo de Torre, abreviado normalmente en Torre; Araúzo de Miel, abreviado en Araúzo; Araúzo de Salce, que los arauceños suelen abreviar en Salce y Peñalba de Castro (ver mapa). En los cuatro pueblos se cantan o se han cantado las marzas.
[4] Sobre el Romance del prisionero en las marzas puede consultarse Ugarte García (2022).
[5] Cuatro años más tarde el investigador local, Canuto Merino Gayubas (1939-2024) las incluyó como apéndice en su libro dedicado al pueblo. De la introducción a las marzas rescatamos la siguiente observación, coincidente con lo que expresa Pilar en su relato: «Hoy día ha resurgido un sentimiento tradicional, que hace que estemos recuperando e investigando este tema» (Merino Gayubas, 2003: 393).
[6] Es de justicia mencionar a las dos personas que dirigieron la investigación, Angelines y Emi Hernando Briongos, y a los informantes: Félix Juez, Eufemia Briongos, Pedro Briongos, Alejandro Ruiz, Pilar Peñalba, Eufrasio Martinez y Valentín Marina.
[7] Ver Ugarte García (2024).
[8] José María Álvaro, músico polifacético de Araúzo de Miel, al que en el verano del 2025 se le rindió un sincero homenaje por sus 99 años.
[9] El significado de la locución Hacerse mozo lo registró acertadamente Vergara Martín (1921) en la vecina provincia de Segovia: «Hacerse mozo. – Es decir, alternar con los que se consideran como tales, y para esto se paga la media arroba de vino a los que lo son». Como vemos, coincide con lo que relata Pilar en la tradición de Araúzo de Torre respecto a las marzas.
[10] Se respeta la ortografía y puntuación tal como fueron recogidas en 1999. Merino Gayubas (2003: 396-399) las transcribe de igual modo.