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Introducción
En la campiña de la localidad de Valencia de Alcántara se encuentra uno de los lugares más bellos del oeste de la provincia de Cáceres. En plena naturaleza, en un entorno de gran pureza y equilibrio ecológico, se encuentra la pintoresca pedanía de San Pedro de los Majarretes.
En este lugar, el viajero se encontrará con un ambiente tranquilo, con una serie de casas, blancas, coquetas, de no gran altura, donde va a destacar, por encima de todo, un convento franciscano, donde en 1515 tomó los hábitos Juan Garavito que, pasará a la historia como San Pedro de Alcántara. Será patrón de la diócesis de Coria-Cáceres y patrón de Extremadura.
Su presencia en este convento y en la localidad va a dejar una huella imborrable, tanto es así que sus fiestas están dedicadas al santo franciscano, celebrándose todos los 19 de octubre, donde romeros y habitantes del lugar acuden a la cita, algunos ataviados con ropajes tradicionales, mientras que otros se dedicarán a organizar las diversas actividades que se llevan a cabo durante esos días.
1. Juan Garavito. De la campiña valenciana a la eternidad
Nace en 1499 en la localidad de Alcántara, sede de la orden militar que lleva su nombre, en el seno de una familia nobiliaria. Su padre, Alonso Garavito y su madre, María Vilela de Sanabria, podrán darle estudios a su hijo, al que le pusieron de nombre, Juan. Será enviado a Salamanca, a la universidad, donde empezaría a estudiar Leyes, aunque abandonará los estudios para intentar dedicarse a la oración y contemplación.
La tradición nos dice que irá a la villa de Valencia (de Alcántara) en peregrinaje, pasando por ella en dirección hacia ese gran espacio natural, rodeado de pinos, robles, alcornoques, castaños y numerosas especies arbóreas y de fauna, a la que se denomina Campiña. En ella, cruzará caminos y veredas hasta llegar a las puertas del convento. Golpeando, con su bastón de peregrino, las viejas puertas de madera de castaño, esperará a que le abran. Sin embargo, las claras intenciones de este joven muchacho no serán admitidas y ahí, en la puerta del convento tuvo que permanecer durante tres días, en pleno invierno, sin refugio y abrigo alguno.
Esto tendrá lugar en 1515, donde el Fray Miguel Roco y Campofrío, precisamente natural de la villa natal de Juan, le concederá su gran anhelo de acceder e ingresar en la orden franciscana. Será en este convento, dedicado a Nuestra Señora de Los Majarretes, donde este joven de 16 años, comenzará a entender las contrariedades de la vida, tomando los hábitos de la orden franciscana, para ponerse el nombre de Fray Pedro de Alcántara.
En los muros del convento de Los Majarretes comenzará a practicar lo que haga durante toda su vida: entregarse absolutamente a la acción de la Gracia Divina, en continua oración. Y, por supuesto, se abraza a la pobreza real y a la cruz. Esa pobreza extrema de la que hacía gala, será durante toda su vida y en todos los conventos donde permaneció. Se dice que llevaba un cilicio de hoja de plata a modo de armadura con puntas vueltas hacia la carne. Era una persona muy alta y muy delgada, se azotaba dos veces al día, provocándose numerosas heridas que eran muy costosas de curar, se cubría con un sayal muy remendado y pobre que lavaba rápidamente porque era el único que tenía y muchas más noticias/anécdotas o curiosidades que rodean a su persona. En definitiva, una gran austeridad y pobreza en la que decidió en su vida, siendo el gran artífice de la reforma franciscana. Además escribirá algunas obras y tratados, como el Tratado de la oración y meditación.
Fundará conventos como el de El Palancar, cerca de la localidad cacereña de Pedro de Acim, además de permanecer en conventos extremeños como el convento de San Gabriel (Badajoz), el de San Onofre (La Lapa, provincia de Badajoz) y/o el de San Francisco (Belvís de Monroy, provincia de Cáceres). También fundará Beaterios como el de las doncellas de Jerez de los Caballeros (provincia de Badajoz).
Tendrá gran relación con personajes destacados de la época, tales como los futuros San Francisco de Borja, Juan de Ribera, Santa Teresa de Jesús, a la que ayudó en la reforma carmelitana. Acudieron a él reyes, obispos y grandes personajes como el emperador Carlos V y su hija Juana, solicitando que fuera su confesor, a lo que se negó por humildad.
En los numerosos viajes que tuvo que emprender, por diversas cuestiones, conocerá la parte norte de la sierra de Gredos, concretamente la zona de Arenas y su ermita de San Andrés del Monte. Parece ser que le agradará el lugar y años después, en la primavera de 1562, fijará su residencia en Arenas. Allí fallecerá el 18 de octubre de 1562, domingo por la mañana, a la edad de 63 años, habiendo portado el hábito franciscano durante 47 años; y desde entonces la localidad pasará a llamarse Arenas de San Pedro.
Las noticias sobre su persona eran muy conocidas en la época, por lo que desde el principio su sepulcro va a convertirse en lugar de peregrinación de innumerables devotos, pasando sus restos a la zona del Evangelio de la ermita de San Andrés, en 1591. Ya en 1616 pasarán a una pequeña capilla al lado derecho del altar. En 1622, por el papa Gregorio XV, es beatificado y, finalmente, el 28 de abril de 1669, fue canonizado por el papa Clemente IX. Unos años antes, el 22 de octubre de 1674 era nombrado patrono de la diócesis de Coria (actualmente Coria-Cáceres). En 1752 se colocará en la Basílica de San Pedro del Vaticano, en Roma, una gran estatua del santo, obra de Francisco de Vergara. En 1757 se comienza las obras de la capilla en la que albergaría sus restos en el convento de Arenas, obra de Ventura Rodríguez.
2. Romería de San Pedro de los Majarretes
En el lugar donde tomó los hábitos de la orden franciscana, allá por 1515, no se han olvidado, a pesar de los siglos, de él. Una huella imborrable de su paso por estas tierras y ese pequeño convento que él eligió para ingresar en la orden religiosa y que tanto marcó su vida.
Las fiestas de San Pedro de los Majarretes, pedanía de Valencia de Alcántara, tienen lugar en la tercera semana del mes de octubre, coincidiendo, precisamente, con el fallecimiento del santo. En torno al día 19 de octubre.
Los eventos religiosos y festivos en honor al santo, que es su patrón, combinan devoción y entretenimiento. Suelen ser tres días donde, de manera general, se celebran eucaristías, todas las tardes en la iglesia de San Pedro de los Majarretes, perteneciente al complejo conventual de origen franciscano. Uno de los demás días se celebra una marcha penitencial, comenzando por la tarde desde la iglesia, antiguo convento, de San Antonio, de la localidad de Valencia de Alcántara, hasta la pedanía, donde los peregrinos al llegar podrán disfrutar de dulces típicos con chocolate.
El día principal, que es el 19 de octubre, desde por la mañana vecinos y asistentes comienzan a recibir a todos los peregrinos y romeros que llegan a San Pedro de los Majarretes con las ganas de disfrutar de un gran día en honor al santo patrón. Tras este recibimiento, tiene lugar la santa misa en honor a San Pedro de Alcántara, a la que le sigue la procesión del santo, en sus andas, por la pedanía.
Una gran jornada festiva la de este día 19, que culmina con actuaciones musicales por la tarde y una gran subasta de numerosos productos (animales, alimentos, plantas...) que han sido ofrecidos por vecinos, peregrinos o romeros que han acudido a la cita. Al finalizar la subasta, tiene lugar una actuación del grupo de folklore de Valencia de Alcántara, llamado, Juéllega Extremeña.
Como hemos mencionado, estas actividades son de manera general, aunque hay años que tienen variaciones, como es la misa cantada y la procesión acompañada por banda de música, así como diferentes espectáculos por la tarde, como pasacalles, malabares, teatro, etcétera.
Álvaro Vázquez Cabrera
Historiador
Técnico de Turismo
Guía Oficial de Turismo por la Junta de Extremadura