gruesa lanza en la su mano / armado de todas armas.
Toda la gente de Burgos / le mira como espantada
porque no se suele armar / sino a cosa señalada.
El rey estaba mirando / y Bernardo así le hablaba:
-Bastardo me llaman, rey / siendo hijo de tu hermana
y del noble Sancho Díaz / ese conde de Saldaña:
Dicen que ha sido traidor / y mala mujer tu hermana;
tú y los tuyos lo habéis dicho / que ningún otro lo osara,
mas quien quiera que lo ha dicho / miente por medio la barba.
Pusiste a mi padre en hierros / y a mi madre en orden santa
y porque no herede yo / quieres dar tu reino a Francia.
Morián los castellanos / antes de ver tal jornada.
Montañeses y leoneses / y esotra gente asturiana
y aquel rey de Zaragoza / me prestará su compaña
para salir contra Francia / y darle cruda batalla
y si buena me saliere / seá el bien de toda España.
¿Quién con lágrimas te tiene?
Yo hago voto solemne
Que pueden doblar por él.
¿Quién al verte no diá
contemplando tu tristura
que es mayor la desventura
de quien sufre por amar?
a quién contaré yo mis quejas / si a vos no?
Esperanza por quien padece / mi corazón
¿a quién contaré yo mis quejas / si a vos no?
Muerto quedo si tú me dejas / mi lindo amor
¿a quién contaré yo mis quejas / si a vos no?
del pinar de Avila son.
Qué bien bailan las serranas / de dónde traeán el son
de dónde traeán el son
De la villa de amor, madre / de la villa del amor
del pinar de Avila son.
allí armara el rey las Cortes / que antes tuviera en León
para cumplir de justicia / al Cid y a los de Carrión.
Treinta días da de plazo / treinta días, que más no,
y el que llegase más tarde / que lo diesen por traidor.
Los treinta ya van pasados / y el buen Cid no viene, no.
Hablaron allí los condes: / -Buen rey, dadlo por traidor.
Respondiérales el rey: / -Eso no lo haría yo
que el buen Cid es caballero / de batallas vencedor
y que en todas las mis Cortes / no la había otro mejor.
que mandan los reyes / que paséis la mar.
para qué quiero casarme / si a la fin suspiraré
si el marido ha de mandarme / para qué me casaré.
Os enojasteis señora / cuando mi alma os repetía:
"Mucho más os quiero ahora / que a mi alma y a mi vida"...
Oidme un poco mi señora: / mucho más os quiero ahora.
Os enojasteis señora / cuando mi pena os mostraba
Mucho más os quiero ahora / que a mi vida y a mi alma.
Mientras más mal me tratáis / mucho más me enamoáis.
Siega paso y con hoz buena / y deja entrar la espigaderuela.
Malhaya quien a vos os dio / ese marido grosero.
si no abázame tú a mí / que yo te las guardaré.
mi bien afloja / mas no mi cadena,
muero de amores / vivo con dolores,
fe me condena.
tomó espada en mano / fuese a andar por villa.
Pensó el mal villano / que me adormilaba
tomó espada en mano / fuese a andar por plaza.
Fuérame tras él / por ver dónde iba
viérale yo entrar / en cas de su amiga.
Fuérame tras él / por ver dónde entraba
viérale yo entrar / en cas de su dama.
que los gallos cantan / cerca está el lugar
Caminad alegre / no dejéis de andar
que en la diligencia / la ventura está.
Caminad aprisa / para negociar
que los gallos cantan / cerca está el lugar.
Advertid que el tiempo / volando se va
La ocasión que os busca / nunca la perdáis.
Trabajad ahora / para descansar
que los gallos cantan / cerca está el lugar.
errara yo el camino / en fuerte lugare
Salí peregrino / de en cas de mi madre
topé dos caminos / del bien y del male.
Para mi adalide / hallo la verdade:
yo fui su Tobías / ella fue mi ángel.
Vi la penitencia / dejela cobarde
y seguí perdido / mundo diablo y carne.
Con mil falsos gustos / mal vino y mal pane
quisieron por postre / herirme y robarme.
Quedé medio muerto / ninguno me vale
se fue el sacerdote / el levita vase.
Si vos, pandero, supieses / de dónde viene mi mal.
No digas que tango en vano: / Tango vos y pienso en al.
que es mi enamorado y yo téngole en devoción.
Conde Claros por amores / no podía sosegar.
Dando muy grandes suspiros / que el amor le hacía dar
voces daba en su palacio / que le quieran escuchar.
Aprisa pide el caballo / aprisa pide el calzar
Ibase para el palacio / para el palacio real.
-Mantenga Dios a su alteza. / -Conde Claros, bien vengáis.
Tomáranse de la mano / y para un vergel se van.
De la cintura hacia arriba / muy dulces besos se dan.
De la cintura hacia abajo / como hombre y mujer se han.
La fortuna, que es adversa / a placeres y a pesar
trajera allí a un cazador / que no debía pasar.
Viera estar al Conde Claros / con la infanta a lindo holgar.
Fuérase para el palacio / adonde el buen rey está.
-Dios os mantenga, buen rey / y a la corona real
que una nueva mala os traigo / dolorosa y de pesar
que he visto holgar a la infanta / con Claros de Montalbán.
El rey con muy grande enojo / mandó al cazador matar
y que prendieran al Conde / con mucha rigoridad:
unos grillos a los pies / que bien pesan un quintal;
las esposas a las manos / lo llevan a degollar.
La infanta cuando esto oyera / en tierra fue a desmayar;
damas, dueñas y doncellas / no la pueden retornar.
Allí suplican al rey / que lo quiera perdonar
que los reyes con furor / no deben de sentenciar.
El buen rey al oir esto / el perdón lo fue a firmar
y los pesares y enojos / en placer se han de tornar.
A un tiempo en el altar / ser cordero y pastor,
Confieso con dolor / qué mal hice en huir
De quien por mí quiso morir.
Oh convite Real / do sirve el Redentor
Al siervo y al señor / comida sin igual;
Pan de vida inmortal / ven a entrañarte en mí
Y quede yo trocado en Ti.